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Grabado: serigrafía, cliché-verre,
técnicas aditivas y grabado en colores.-
Serigrafía
La serigrafía es el grabado en seda. Se basa en la impresión a través de una trama de seda, de tal manera que aquellas partes del tejido que no deban filtrar color se recubren e impermeabilizan con cola. (...) La serigrafía, ..., parece que fue inventada a finales del siglo XVII en Japón. En Europa se introducirá hacia mediados del XIX, desarrollándose ya verdaderamente en el siglo XX en tres versiones fundamentales: la serigrafía publicitaria, la decorativa-artística y la industrial.
VVAA.- Introducción general al arte. Ed. Istmo. Madrid. 1980. Págs. 384-394
(La serigrafía) es un procedimiento de arte gráfico para el que se utiliza pantalla de seda, sustituible por un tejido sintético o una malla metálica, como medio permeográfico de estampación. De un modo manual o fotomecánico se controla la filtración: por las zonas no obturadas se pasa el fluido al papel a través del tamiz con la ayuda de una raqueta. La ductilidad de este método posibilita su industrialización. Si los antecedentes de la serigrafía se encuentran en oriente, sincrónicamente sus orígenes provienen del estarcido con plantilla utilizado a comienzos de este siglo.
J.Rivera, A. Ávila y M.L. Martín Ansón. Manual de técnicas artísticas.
Ed. Historia 16. Col. Conocer el arte. Madrid 1997. Págs. 191-200.
La serigrafía es una antigua técnica de grabado de origen chillo, desenterrada hace treinta años bajo la estela de las estéticas antinaturalistas. En la serigrafía hay un paso de tinta de. una matriz al folio, pero sin la intervención de una prensa: la tinta, por lo más coloreado, se hace filtrar por una pieza de seda (xeros en griego) mediante la presión de una paleta de goma, de modo que se deposite sobre una hoja de papel colocada debajo. Si la pieza de seda está tapada en determinados puntos y no en otros (con barniz, o simplemente pegándole trozos de material impermeable) el color pasará a la hoja a través de la seda correspondiente a las partes descubiertas, según un determinado dibujo. Para obtener efectos lineales se puede dibujar la seda con un lápiz graso, de tipo litográfico, cubrir la seda con una capa de cola, que no se adhiera a los trazos del lápiz, y eliminar sucesivamente los trazos lavándolos con trementina: la tinta pasará solamente donde estallan los trazos y no donde está la cola.
A la serigrafía también se le puede adaptar el procedimiento fotográfico, aplicando a la seda una capa de barniz sensible y proyectándolo sobre la imagen: con el revelado en las zonas heridas por la luz el barniz se disuelve dejando la tela al descubierto.
Dado que la ejecución es particularmente sencilla y bastante mecánica, en general el artista se limita a preparar un modelo o un proyecto que después realiza el grabador. La sencillez de la técnica no permite obtener claroscuro, sino solamente colores planos. Pero esta grave limitación en su capacidad expresiva no anula la posibilidad de obtener resultados cualitativamente altos, en especial, como se ha dicho, en el ámbito de las estéticas que potencian la bidimensionalidad. En cambio queda como poco verosímil la hipótesis de una futura afirmación de esta técnica, material y estilísticamente tan poco considerada, precisamente en un momento en que la crisis de las técnicas artísticas tradicionales ya no es solamente una esperanza sino una tendencia objetiva que, al menos por ahora, no parece reversible
Las técnicas artísticas, coordinado por Corrado Maltese.
Manuales de Arte Cátedra. Madrid, 1973-97. Págs. 235-277
Cliché-Verre
En cuanto a la técnica de "cliche-verre", se inicia a partir de 1853 con Corot, a quien se deben las primeras aportaciones. El motivo en esta técnica no pasa de una matriz al papel por presión sino que se logra por aplicación del procedimiento fotográfico al diseño original (con lo que no es un verdadero grabado). Para ello se recubre una lámina de vidrio totalmente con tinta tipográfica, que se deja secar. Sobre ella el artista realiza el dibujo con una "punta", como en el caso del barniz del aguafuerte. Al pasar la luz por las partes que la tinta ha puesto al descubierto en la lámina de vidrio, se obtiene sobre un papel sensible un negativo fotográfico en el que los trazos resultan negros sobre fondo blanco. El efecto es como el de dibujo o tinta china, evidentemente influenciado por la fotografía.
VVAA.- Introducción general al arte. Ed. Istmo. Madrid. 1980. Págs. 384-394
La técnica del cliche-verre no es una técnica de grabado en cuanto que no hay paso de la tinta de una matriz a la hoja por presión, sino solamente una aplicación del procedimiento fotográfico al original. Una placa de vidrio se recubre completamente con una capa de tinta tipográfica, que se deja secar. El artista realiza el dibujo haciendo una incisión en esta capa opaca con una punta, como si rayara el barniz que cubre la placa de cobre preparada para el aguafuerte. Una vez que la luz pasa por donde la punta ha puesto al descubierto el vidrio y no pasa por los otros puntos, aplicando a la parte posterior de la placa de vidrio una hoja de papel sensible, se obtiene un negativo fotográfico en el que todavía los rasgos incisos resultan negros sobre fondo blanco. Las hojas obtenidas con este procedimiento recuerdan un poco dibujos a pluma y a tinta china.
En lugar de hacer incisiones en una capa opaca se puede pintar directamente la placa de vidrio. con un color al óleo: el cliché-verre es un híbrido típico de la fase experimental de la técnica fotográfica. Pero si la técnica se encuentra entre las más extrañas, estilísticamente el cliché-verre depende por completo del aguafuerte y más aún del aguafuerte monotípico. No es casualidad que los máximos logros del cliché-verre estén ligados, a partir de 1853, al nombre de Corot, que en aquellos años se encontraba entre los protagonistas del nuevo florecimiento del aguafuerte. En cl cliché-verre el procedimiento fotográfico no es todavía un medio expresivo autónomo, sólo que está forzado a resultados formales que le son extraños.
Las técnicas artísticas, coordinado por Corrado Maltese.
Manuales de Arte Cátedra. Madrid, 1973-97. Págs. 235-277
TÉCNICAS ADITIVAS
En la estampación contemporánea se utilizan diversas técnicas de arte gráfico para crear imágenes estampadas. Se denominan técnicas aditivas a las que se crean partiendo de añadir materiales sólidos a un soporte rígido. Estas matrices pueden ser de diversa naturaleza: metal, madera, linóleo, polivinilo, cartón etc. Incorporando sobre la superficie de la plancha diferentes materiales (caucho sintético, poliéster, acetato de polivinilo, celulosa...) se consiguen efectos matéricos y cromáticos especiales Una de las técnicas más usuales es la del carborundo (carburo de silicio), descubierta por Goetz hacia 1970. Generalmente, a una matriz de aluminio impregnada parcialmente con este producto pulverizado y aglutinado con resina sintética se le da un entintado. La textura granular retiene la tinta que al ser estampada utilizando el tórculo produce manchas efectistas cuyos agrisados dependen del duro grano del carborundo. Por ello este tipo de grabación es utilizado por los artistas abstractos.
J.Rivera, A. Ávila y M.L. Martín Ansón. Manual de técnicas artísticas.
Ed. Historia 16. Col. Conocer el arte. Madrid 1997. Págs. 191-200.
TÉCNICAS DE GRABADO EN COLORES
Cualquier técnica de grabado puede utilizarse para producir impresiones en colores, pero en la práctica sólo las que permiten imprimir "superficies" (xilografía, mediatinta, aguatinta, técnicas de punteado y litografía) son verdaderamente idóneas para este fin. No se pueden considerar auténticos grabados en colores las incisiones lineales (buril, aguafuerte), grabadas con una tinta coloreada (roja, marrón, etc.) y tampoco las incisiones lineales en que los trazos contienen tinta negra y las partes planas están coloreadas.
Así pues los grabados coloreados a mano, prueba a prueba, no tienen ninguna relación con el verdadero grabado en colores, con la acuarela o con el temple. Un grado intermedio entre el grabado coloreado y el grabado en color está representado por el coloreado llamado d la poupée (al tampón), es decir una sola lastra con más colores aplicados a plena impresión; en este caso
La matriz se colorea a mano, aplicándole todos los colores de una sola vez con tampones, cada uno con tinta de distinto color. La única diferencia con respecto al grabado coloreado a mano es que el color se da sobre la matriz a plena impresión, en lugar de hacerlo sobre cada prueba ya grabada. Pero el principio es el mismo y en contraste con la naturaleza del grabado, que exige una única y definitiva intervención manual y creativa sobre la matriz y su multiplicación en ejemplares todos iguales, no una intervención manual para cada ejemplar y por tanto la diferenciación en ejemplares distintos unos de otros. Por ello el grabado en colores d la poupée, como el monotipo y el aguafuerte monotípico, se considera más bien como un híbrido entre pintura y grabado. El entintado d la poupée se ha asociado tanto a las técnicas lineales como al punteado y a la mediatinta sobre todo en Inglaterra y Francia en los últimos decenios del siglo XVIII (Bartolozzi y los grabadores del círculo de Fragonard).
La única verdadera forma de grabado en colores es aquella de varias lastras, en la cual cada lastra se entinta mecánicamente con un solo color, y cuyas impresiones definitivas, todas iguales entre sí, resultan de la superposición de colores de todas las lastras. Esta es una técnica más larga y compleja a nivel de preparación, en cuanto que se necesita preparar separadamente lastras iguales, cada una con su dibujo parcial, prever los efectos debidos a la superposición de los colores fundamentales, evitar la indeterminación de los contornos del dibujo (a esta operación se la llama reparage), pero infinitamente más rápida y segura a nivel de ejecución.
Los episodios más importantes del grabado en color están representados por el claroscuro de comienzos del siglo XVI (y de su revival en el XVIII); la xilografía en color, china y japonesa; los experimentos del siglo XVIII de grabado en color con placas de cobre grabadas en hueco (mediatinta de Le Blon y de Gaythier-Dagoty; aguatinta en colores de Janinet, Debucourt y Descourtis; manera al pastel de Bonnet); la xilografía en colores y la litografía en colores de finales del XIX y primera mitad del XX.
Las técnicas artísticas, coordinado por Corrado Maltese.
Manuales de Arte Cátedra. Madrid, 1973-97. Págs. 235-277