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EL RETABLO.-

        Obra de arte que cubre el muro tras el altar, hecha sobre madera, piedra o metal, con pinturas, esculturas u obras de ambos tipos, y cuya forma varió durante las diferentes épocas siendo la más característica la siguiente disposición: a modo de pedestal, un banco o predela, a veces doble. En el cuerpo del retablo existían divisiones verticales, o calles, separadas a veces entre si por otras más estrechas o entrecalles. Las divisiones horizontales son pisos o cuerpos. Para proteger el conjunto, se disponía una polsera o guardapolvo, que lo enmarcaba en saledizo. En ocasiones el retablo comportaba dos grandes piezas, llamadas puertas, sujetas por goznes a sus extremos laterales, que podían cerrarse sobre el para resguardarlo y que solían estar pintadas tanto por dentro como por fuera. Cuando existe una prolongación de la calle central que sobresale del ultimo piso, recibe el nombre de ático.

        Los ornamentos arquitectónicos que se añaden en ocasiones al retablo, para ensamblar sus distintas partes, se ajustan siempre al estilo dominante de la época.

 G. Fatás y G. M. Borrás.- Diccionario de términos de arte y arqueología.
Ed. Alianza. Madrid 1980. Pág. 185-186.

 

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Partes de un retablo

Retablo de la Virgen.
T. Riemenschneider,
Alemania. 1505-1510