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El patio andaluz: herencia romana y árabe.

        El patio andaluz tiene una doble ascendencia romana y árabe, pues en ambas culturas se favoreció la intimidad de la vida familiar al desarrollar la vivienda alrededor de un patio.

        En la casa romana, según podemos comprobar por los vestigios de Pompeya y Herculano, existía un primer patio o atrio como transición desde el zaguán al centro de la vivienda. Allí se encontraba un segundo patio rodeado de un pórtico de columnas al que daban las habitaciones importantes, verdadero núcleo de la vida familiar que se desarrollaba al aire libre, merced a la benignidad dei clima.

        Los árabes también resolvían la vivienda con un patio central, generalmente porticado en uno o varios lados, según podemos comprobar en viviendas del Albaicín que aun conservan su disposición primitiva. Para defender de miradas indiscretas la intimidad del hogar hacían algún quiebro en el paso desde el zaguán, y así evitaban que el interior se observara desde la calle.

        Fiel al legado de sus tradiciones y a las circunstancias del clima, el andaluz hace del patio eje de su vivienda. José Blanco White, en sus Cartas de España, confiesa: «Es tan general en Andalucía la costumbre oriental de construir las casas en los cuatro lados de un espacio cuadrangular abierto, que he de confesar que hasta mi primer viaje a Madrid no comprendí que se pudiera vivir de otra manera... Sobre el patio central y al nivel del tejado de la casa se extiende un grueso toldo que puede correrse y descorrerse por medio de sogas y poleas. Los tapaluces de las ventanas permanecen casi cerrados desde por la mañana hasta la puesta del sol y solo se deja pasar la luz suficiente para verse unos a otros».

        En las mas humildes es un simple patiocorral, en las de tipo medio es un patio con pórtico en uno o en varios lados; los vanos son impares (generalmente tres), resueltos con pilares de fabrica o con columnas que soportan esbeltos arcos. Los capiteles son de traza toscana, con ábaco en el que apoya directamente el arranque de los arcos; frecuentemente, este ábaco es mas alto y amplio, lo que otorga al capitel reminiscencias árabes. A veces, los arcos están comprendidos dentro de un recuadro que evoca el arrabal musulmán.

        Las grandes casas tienen varios patios con distintas funciones: próximo a la entrada, el primer patio suele tener apeadero para montar a caballo y comunicación con las caballerizas. La escalera principal arranca de uno de los lados de este patio, con amplios tramos y suntuosa barandilla: su techo esta decorado con bóvedas o grandes escocias barrocas.

        El segundo patio es el de estar, al que dan las habitaciones nobles de la planta baja, como son las salas y el comedor. La galería superior de este patio forma un corredor cerrado que permite el acceso a los dormitorios y otras estancias, con huecos de balcón a este mismo patio, antepechados con barandilla de hierro. Sólo en algunas casas de porte palacial se abren estas galerías, repitiéndose las arquerías de la planta baja. En el centro del patio suele haber algún pilón o fuente con juegos de agua.

        Los salones y el comedor suelen tener vistas a un tercer patio o jardín posterior, con uno o tres lados porticados, también dotados de columnas y arquerías.

        Las fachadas muestran grandes portadas barrocas coronadas por amplio balcón con orden de columnas que, a su vez, aparece rematado por un frontón, otras veces campea en el centro el escudo familiar o una ventana con reja—en las casas de menor importancia—, que corresponde siempre al salón.

 

VV.AA. Los pueblos más bellos de España.
Ed. Selecciones de Readers Digest. 1983. (Agotado)